Mal comparado a esta "mala" experiencia de sta desconocida, me pasó una vez algo parecido pero diferente.
Me acostaba totalmente borracha en las fiestas de un pueblo, en la típica casa de pueblo. Resulta que esa casa estaba en obras y los vecinos de la puerta de al lado (curiósamente familiares) todavía no se habían ido de allí.
Como iba diciendo me acosté en mal estado, cuando entró en la casa el "asqueroso" vecino, entró en la habitación y se metió en mi cama. El muy cerdo empezó a quitarme la ropa y cuando estaba a punto de hacer algo de lo que posiblemente no me hubiese olvidado núnca ( aunque de esto tampoco me olvidé) me desperté, le empujé y le eché de allí.
Después curiósamente tenía remordimientos de conciencia, cómo si yo hubiese consentido aquello por gusto.
El quería empezar una relación, yo sólo quería olvidarme de él y no volver a verlo núnca más. Aunque desgraciadamente esto sería imposible, como ya he dicho era familia de familia.
Un buen día me llamó para quedar y hablar de lo que pasó. Yo ignorante de mí quedé con él (tenía remordimientos, era como si yo hubiese provocado aquella situación) al ver sus intenciones, salí de allí rápidamente. Después de aquello decidí no volver a hablar con él núnca más, y así lo hice hasta que un día después de mucho tiempo, tuve que coincidir de nuevo con él en una comida.
Cogió a mi hija en brazos y la sentó sobre sus rodillas, mi angustia era tan grande que no sabía que hacer. La única persona de esa mesa que sabía lo que pasó, reaccionando mucho más rápido que yó, corrió a coger a la niña y quitársela de los brazos.
Hasta hace poco, muchas veces, cuando estaba haciendo el amor, tenía que abrir rápido los ojos para cerciorarme de que no era él quien me acariciaba.
Parece que no soy la única a quién ha acosado semejante "desgraciado", incluso parece que también le gustan los niños.
Ya no tengo que verlo, ni que saludarlo.Ahora, siempre les digo a mis hijos que cuando hagan algo, sea bueno o malo, que sea siempre porque quieren hacerlo y no por la influencia de nadie.

joer, sólo se me ocurre decir lo mismo que le dejé a srta. desconocida... flipante!
me alegro de que sólo sea ya un recuerdo.
Hay más monstruos de lo que pensamos, de lo que nos gustaría creer...
Lo peor es ese regusto final que parece recordarte que algo hiciste para merecerlo, para provocarlo. No hace falta nada, los monstruos son así, no necesitan invitaciones.
besos
-sansar:
gracias, yo también me alegro, ¿sabes qué? siempre que pienso en estas cosas "raras" que me han pasado, creo que le han tenido que pasar a todo el mundo, aunque a veces pienso que es una tendencia, como una coraza o algo así.. un beso,,
-srta desconocida: Es curioso ¿verdad? todos esos sentimientos siempre los identificamos como erroneos y no entiendo porqué seguimos entonces sintiéndolos, besos,,
a mí también me llama la atención que fueses tú la que tuviese remordimientos, ¡encima! Y coincido con srta desconocida: los monstruos no necesitan invitaciones. aunque no estoy de acuerdo en que haya más monstruos de lo que pensamos. yo creo que hay menos. optimista que soy. un abrazo.
Me alegro de verte por aquí. Pues no sé, creo que suele pasar, por eso muchas veces estas cosas se callan. Optimista, sí señor!! Otro abrazo.
uf, ¡qué horror! Y encima sentirse culpable...
Un besazo
Pues sí..bastante asqueroso, el primer sentimiento que tuve fué de culpa mezclado con otros que no sé como identificar, pero estos sólo duraron cuatro o cinco días, después empezé a tener cada vez más claro que era un hijo de puta. Y ahora le cortaría las pelotas. ¿Has visto HARD CANDY? pues así...
Ja,ja,ja no la he visto, pero voy a descargarla. Te decía que es curioso lo del sentimiento de culpa porque aparece casi siempre en las víctimas de abuso o violación (valen también los conatos, como ves) y es terrible. Lo primero es asumir plenamente que se es una víctima y ningún comportamiento da pie a tales castigos. NINGUNO.
Besos de una tia feliz.
En mi perfil encaja bastante bien el sentimiento de culpa. Yo siempre lo he vinculado a el problema con mi hijo, pero igual lo lleva arrastrando mi autoestima desde pequeña. En fin, en fin...
Joéé!! ¡¡cómo me alegro de que seas una tía feliz!! y esos besos sientan mejor que los de alguien amargado, la verdad. Muchos besos..