Desde bien pequeño, su madre le enseña a purificarse el alma y sus miedos, sobre todo al contagio, usando "jabón".

Su gran obsesión: los aviones.

Obstinado con producir una película, sobre aviones por supuesto, cada vez sus manías se hacen más latentes.

" Dile a Jimmie que quiero "diez" galletas con trocitos de chocolate, los trozos medianos no pequeños y ninguno cerca del borde... ¿entendido?"

No le importa perder absolutamente todo, con tal de no tener que abandonar su obsesión.

Cómo se descontrola con los destellos de las cámaras, los gritos de la gente y demás alteraciones sensoriales que no es capaz de filtrar con normalidad y que sobrecargan su sistema nervioso.

¡Que gracioso!! Respuestas sin sentido a la mayoría de las preguntas , me recuerda a "Charlie" el de la fábrica de chocolate. Vale que se está quedando sordo pero...además su pensamiento no conecta con los demás...el suyo va por libre.

Tan obstinado en conseguir algo, "lo consigue". Obstinación, parece la regla número uno, para ser capaz de conseguir lo que uno quiere.

"Solomillo al punto, doce guisantes y una botella de leche sin abrir". Todo escrupulosamente colocado, hasta el punto de dejar de comer cuando alguien mete su contaminada mano en el plato y descoloca sus guisantes.

Lo que más me impresionó son sus pellizcos en la pierna, cogiéndose el pantalon. Como dije una vez, una película tan real, que parece que la interpretación saliera de sus entrañas... que fuera su propia interpretación.

Empieza a sentirse inseguro y asustado. Entonces va a arreglarlo al lavabo. Saca su propio jabón del bolsillo y empieza el ritual de lavado de manos, que no puede interrumpir para acercarle una toalla a otro hombre y que éste no entiende.