Hace diez años:

Trabajaba en un bar de copas, cinco días a la semana, y me cogía tremendas borracheras, fumaba dos paquetes de Ducados al día y tenía una meta: estudiar una carrera universitaria ( sólo estudié tres años de marketing en una escuela no homologada). Así que me examiné para entrar en la Uned (mayores de 25, no tenía selectividad) y aprobé.

Hace cinco años:

No bebía, no fumaba, y me dedicaba veintiocho horas al día a sacar a mi hijo de tres años adelante. Luchaba contra su aislamiento continuamente, pensaba que me volvería loca, anhelaba el día en que me diera un beso y me dijera "hola" al salir del cole. Todavía la carrera era un proyecto y quería tener otro bebé.

Hace un año:

Por fín veía el sol, estaba yá en tercero de carrera (con asignaturas de segundo, una de primero...lo típico) mi hija, ¡guapa!, tenía cuatro añitos y lo más importante había conseguido sacar a mi hijo a delante.

Hace un mes:

Empezaba a estudiar para los exámenes, disfrutaba de mis gratificantes relaciones de amigos y familia y esperaba ansiosa que saliera el sol.

Ayer:

Me pasé toda la tarde tumbada, totalmente dopada, con una contractura en el cuello y la espalda.

Hoy:

Estoy empezando a subir el nivel de la felicidad a su estado basal (que en mí está alto). Me voy a dar un paseo, a comprar algo y a estudiar un poco ( no vaya a ser que mucho me siente mal).

Mañana:

Hace mucho tiempo que vivo el presente.

Esto es lo más significativo de mi pasado, para escuchar algo más gracioso hubiese sido mejor no ir hacia atrás en el tiempo.