Me encanta esta serie, la veo desde hace mucho tiempo y algunos capítulos los he visto varias veces.

Pobrecito Monk, esclavo de sus manías, tiene que tocar todos los postes sin dejar ni uno sabiendo que en ese caso tendría que volver para tocarlo. Tiene además que soportar la suciedad en su mano, así que toco, me limpio, toco, me limpio... además no está su preciosa enfermera (que no sabe porqué le soporta) que cada vez que toca algo "contaminado" le acerca una toallita para limpiarse.

No puede pisar las lineas que separan las valdosas, sino algo malo que no acertamos a saber lo que és podría ocurrirle.

Peligros, peligrosos cuchillos...es mejor no tocarlos por lo que pudiera pasar...

Desinfectar, hasta extremos insospechados.
Después, toques frente al espejo, uno a la izquierda y otro a la derecha, siempre simétrico, siempre los hombros a la misma altura, siempre todo al mismo nivel.
Y...a limpiar, a limpiar...Creo que el personaje de él es el que más me gusta de la serie, porque no hay que dejar atrás a su enfermera Sharona, tan graciosa...y con ese sentido del humor y esa paciencia.

Miedo a las alturas, a los animales, al desorden, a la suciedad...a tantas cosas...pobre Monk.
Es el mejor detective que existe, no se le escapa detalle, él repara en cosas que nadie más vé.

Aunque muy poca gente te entiende, estamos contigo Monk, eres el tío más raro y encantador que existe, no te canses de luchar, siempre a contracorriente tienes que demostrar al mundo que pueden vivir en él también los diferentes.