Ese cole tiene algo...algo que lo hace especial.

Los niños gritan y corren a la salida. Se rien con pequeñas complicidades y ese algo... algo ingenuo y sin picardia, sensible y sano...mucho más sano de lo que parece.

Me encuentro bien allí. Se respira otro aire diferente a cualquier otro sitio y justo el opuesto al que se respira en una gran empresa con todos sus trabajadores estresados.

Aquí no, no hay estrés, no hay normas o por lo menos no tan cerradas.

Veo un niño muy guapo, de ojos rasgados, coloco mi cara delante de él y digo: ¡Hola B! y él dice: ¡Hola B! sonriendo. Sólo hace lo que tiene que hacer, lo que le han enseñado aunque no sepa para qué.